El proyecto 3 fue una asignación realmente provechosa; más allá del acercamiento a los recursos tecnológicos planteados en el curso, la invitación a pensar y a debatir respecto a un tema tan complejo, necesario, y tan universalmente humano como es la sexualidad, siempre es fructífera. Creo que este es el verdadero sentido de la educación, donde no sólo adquirimos conocimientos, o aprendemos a utilizar ciertas herramientas, sino que los integramos relacionándolos con aspectos de la vida diaria, es decir, con lo que ocurre fuera de la escuela: el mundo real.
En esta ocasión, el tema en cuestión, la diversidad sexual, remite a una realidad insoslayable. Tanto la sociedad como la sexualidad son cada vez más abiertas, más tolerantes. Entender las causas y las consecuencias de esta transformación es importantísimo en cuanto que no somos una isla, sino parte de un continente enorme, parte de una comunidad compleja y diversa. Así como la sexualidad. Por tanto, hablar de diversidad sexual es hablar de la naturaleza humana. Es, dicho sin cortapisas, conocernos mejor.
viernes, 2 de febrero de 2007
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